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10 desafíos para alcanzar una operación inteligente - Revolución 4.0

  • 27 de Agosto de 2020

Hoy la minería es uno de los grandes impulsores del desarrollo de la Revolución Industrial 4.0 por adquirir las tecnologías generadas en torno a ella, como digitalización y automatización de sus procesos, por nombrar algunas. Esto resulta una escena dicotómica entre lo que la industria solía ser a cómo es hoy: Caracterizada por ser muy conservadora a la hora de incorporar tecnología a sus procesos, hoy juega un rol esencial para el desarrollo de nuevas soluciones. Damos paso el lápiz y papel para anotar resultados a un software que es capaz de procesar en línea la información. Sin duda estamos frente a la Revolución Industrial 4.0 donde la masificación de tecnología es una oportunidad para que la minería sea parte de esta nueva tendencia. 

Gracias a este momento 4.0 que vivimos es que la minería puede mejorar en varios aspectos, tales como su producción, protección al medioambiente, la seguridad y calidad de vida de sus trabajadores, entre otros. Hoy las empresas proveedoras de tecnología minera tienen un rol trascendental en apoyar para dar el salto tecnológico que la industria demanda y requiere. ¿La condición? Que cada vez estas tecnologías implementadas sean más robustas y se puedan producir a gran escala. Eso en cuanto a la industria. 

Por otro lado nos encontramos con poner a disposición su conocimiento. Desde los alumnos y profesores comienzan a gestarse soluciones que luego esta industria podrá implementar, acá nace el interés por querer que la minería progrese.

¿Y el Estado? Claro, también cumple un rol muy relevante en cuanto al financiamiento y respaldo que los proveedores y emprendedores tecnológicos necesitan. Esto potenciará la creación de soluciones para que el sector crezca y se desarrolle, dando a conocer a otras naciones los avances en la materia, sin duda. 

El camino hasta hoy

Para llegar a crear la tecnología de hoy, y poder implementarla, el camino ha sido largo. Todo comienza con la Primera Revolución Industrial y la creación de la máquina a vapor; seguido por la Segunda y la producción en masa, implementación de la electricidad y el ensamblaje en línea, con un íconico e innovador Henry Ford. Dimos paso a la Tercera Revolución Industrial, impulsada por la computación, automatización, robótica y energía nuclear. Hoy, y es el punto que queremos recalcar, estamos viviendo la Cuarta, o la Industria 4.0, donde la digitalización, inteligencia artificial, automatización de proceso, realidad virtual, entre otros, son lo que marca la diferencia con la anterior. 

Es en este periodo donde la minería ha comenzado a implementar herramientas 4.0 en sus procesos, en que se han presentado algunos desafíos para su implementación. ¿Cuáles son estos? Cesco en su investigación “Hacia una minería 4.0” en base a su experiencia y conocimiento técnico dio con la respuesta,  acá te lo contamos.

Los desafíos 

Se realizó una primera categorización para la probabilidad de implementación de nuevas tecnologías en la industria, las cuales se clasifican en: 

  • Probabilidad 1: Es improbable que se implemente en los próximos tres años
  • Probabilidad 2: Es posible que se implemente en los próximos tres años.
  • Probabilidad 3: Es probable que se implemente en los próximos tres años.
  • Probabilidad 4: Es casi cierto que se implemente en los próximos tres años

Y por otro lado, tenemos los desafíos para su implementación:

  1. Cultura organizacional: Cada empresa tiene una forma de hacer las cosas a la cual sus trabajadores están habituados y se sienten cómodos con ello. Es por esto que al adquirir una nueva tecnología necesariamente esa forma se verá afectada, por lo que en muchos casos se es reticente al cambio. Este debe ser paulatino e informado en todo momento; debe ser transparente de cara a los trabajadores y frente a todos los miembros de la empresa, para que se vayan interiorizando poco a poco con los cambios. Además viene acompañado de un periodo de capacitación que la empresa debe asumir. 

  2. Desconocimiento: En muchos casos las empresas no conocen el real impacto que una tecnología puede tener sobre sus procesos, por lo que toman la decisión de no incorporarla. Debe existir una apertura a conocer las innovaciones que existen hoy y permitirse ver el resultado que podría tener su aplicación.  

  3. CAPEX: Esto es la  inversión en bienes de capital en soluciones que generan beneficios para añadir un valor al negocio. Por lo general los gastos en inversiones tecnológicas son muy altos, por lo que esto desincentiva el querer poner a disposición fondos para la implementación de nuevas herramientas. Esto es algo común por el alto monto de dinero que significa y es por eso que las empresas deciden muchas veces no optar por nuevas tecnologías. 

  4. No está en su core: No va acorde a sus principios u objetivos empresariales, no ven que les sume valor y prefieren mantenerse como están, por lo que deciden no adoptar la nueva tecnología. 

  5. Poco robusta: La tecnología aún es inmadura, no ha tenido las suficientes pruebas, por lo que puede fallar al implementarla y las empresas prefieren no correr ese riesgo. Todo se traduce en la inversión poco segura que esto significa. Hasta que no esté lo suficientemente testeada habrán algunos que no se la jueguen por querer ver sus resultados. 

  6. Información propietaria del fabricante: El fabricante de la tecnología aún no libera toda la información con respecto a la solución que ha creado. ¿Tiene consecuencias su implementación? ¿Se puede reparar en caso de deterioro? Aún hay recelo por dar a conocer todos los documentos sobre la aplicación de tecnología, prefiere mantenerlo en reserva.  

  7. Conectividad insuficiente: La conexión a Internet hoy es clave para poder ejecutar algunas funciones tecnológicas. Lamentablemente para la minería dada su condición geográfica -altura, profundidad o aislamiento- el acceso a internet es limitado en algunas conexiones, por lo que la tecnología  no puede estar operativa en todo momento y no rendirá al máximo. La inversión se frena al saber que no podrá ser bien utilizada.

  8. Dependencia tecnológica: Y es que para la implementación de algunas tecnologías es necesario de otras, por lo que el proceso se ralentiza y la empresa decide finalmente no adoptarlas por ser el proceso más caro y más engorroso. 

  9. OPEX: Esto corresponde al costo permanente para el funcionamiento de un producto, negocio o sistema. Al implementar la tecnología estos costos podrían subir, ya que es probable que esto signifique contratar a más trabajadores para un área que antes no existía, encareciendo los costos.

  10. Masificación de la tecnología: Otro de los elementos disuasivos es la masificación de una tecnología que aún está probándose. La industria no está dispuesta a realizar una inversión hasta que no se demuestre su efectividad y que ésta realmente llegue a todos, donde sean otros los que den su aprobación. 

 

¿Ves? Si bien la industria minera hoy es la pionera en la adquisición de innovaciones, también es muy reticente a probar los cambios. No en su totalidad, claramente es una industria donde las herramientas tecnológicas se han ganado su lugar y han logrado vencer el riesgo que significa para las empresas implementarlas. Si bien pudimos ver una serie de desafíos para la implementación de tecnologías, estas se han ido haciendo a un lado para dar paso a lo mejor y poder sacar el máximo provecho a cada producto creado. La inversión siempre será alta, pero en muchos casos su retorno lo valdrá. Por algo el atreverse es clave hoy en minería. 

Como dijimos el camino para llegar a este desarrollo ha sido largo, donde por supuesto cada etapa es el sustento de la anterior. Hoy podemos ver cómo la minería es la puerta a nuevas tecnologías para que el resto de las industrias se atrevan a probar y a implementar la automatización y digitalización en sus procesos. De ser una industria más conservadora hoy es el ejemplo para que otros adquieran las innovaciones desarrolladas.